• DIETAS EXCLUYENTES

    dietas Excluyentes
    Las dietas excluyentes se basan esencialmente en eliminar de la dieta algún nutriente. Desde un punto de vista teórico, el hecho de que una dieta suprima determinado alimento no supone ningún problema ya que lo que el individuo necesita es energía y nutrientes y estos se pueden conseguir a través de las más variadas combinaciones de alimentos así, si no obtuviéramos la proteína de los alimentos de origen animal se podría suplir a partir de la de leguminosas, aunque sería necesaria una mayor cantidad de las mismas para cubrir los requerimientos. Sin embargo, el hecho de eliminar un nutriente es contrario a su propia definición: "sustancia que el organismo necesita y no puede sintetizar, por lo que debe ser aportada por la dieta, y cuya carencia producirá una determinada patología que sólo se corregirá administrando dicho nutriente".
    Por tanto, una dieta basada en la exclusión de un nutriente no tiene justificación desde el punto de vista nutricional y sí, por el contrario, ocasionará graves problemas de salud que conducirían, si la situación se prolonga, a la muerte irreversiblemente.
    Dentro de este apartado se pueden diferenciar tres grupos:

    A. DIETAS RICAS EN GRASA
    Y SIN HIDRATOS DE CARBONO (CETOGÉNICAS)
    Dieta de Atkins
    Dieta de Pemmington
    Dieta Lutz
    Dieta de South Beach
    B. DIETAS RICAS EN HIDRATOS DE CARBONO,
    SIN PROTEÍNA NI GRASA
    Dieta del Dr. Haas
    Dieta de Ornish
    Dieta del Dr. Pritikin
    C. DIETAS RICAS EN PROTEÍNA,
    SIN HIDRATOS DE CARBONO NI GRASA
    Régimen de Scardale
    Dieta de Hollywood
    Dieta de Cooley
    Dieta de la Universidad de Sao Paolo
    Dieta de la zona
    Dieta de la proteína líquida
    Dieta de los astronautas
    Dieta de la última oportunidad

    Ampliar la noticia

    DIETAS CETOGENICAS, RICAS EN GRASAS SIN HIDRATOS DE CARBONO

    dietas cetogénicas. Ricas en grasas, sin hidratos de carbono.
    Entre estas dietas podemos mencionar la de Atkins, de Pemmington, de Lutz, de South Beach, …
    dieta de Atkins
    A pesar de ser la más famosa e imitada de este tipo de dietas, la dieta Atkins no es ni mucho menos original, pues su precursora, la "Dieta de Banting", procede del siglo XIX (1863). Es una dieta cetógena que consiste en reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono (cereales, féculas, leche y derivados -por la lactosa, excepto el queso y la nata- legumbres, azúcar y productos azucarados) pero sin marcar ninguna limitación sobre lípidos (margarina y aceites) y proteínas.
    Un día de la dieta Atkins consistiría en:
    DESAYUNO: compuesto por huevos con jamón o tocino, tortilla, pescado ahumado y un filete.
    COMIDA: bistec con ensalada, asado de cerdo con verduras, trucha con espinacas, filete de ternera recubierto de queso y tomates rehogados.
    CENA: pollo asado con ensalada, chuleta de cordero con guisantes, cóctel de gambas con mantequilla.
    Además, se deben hacer 6 pequeñas comidas o "tentempiés", cada 3 ó 4 horas. Todos los alimentos deberán contener alguna cantidad de proteína. No debe
    omitirse el desayuno.
    Se debe reducir la ingestión de cafeína (café y cola): como máximo 3 cafés al día.
    Eliminar el alcohol, "actuaría como hidrato de carbono, impidiendo la movilización de la grasa".
    Se debe realizar el máximo ejercicio posible.
    Si analizamos su perfil calórico, el 67% de la energía procedería de las grasas, un 30% de las proteínas y sólo un 3% de los hidratos de carbono, lo que se aleja en gran medida del perfil ideal recomendado para una dieta equilibrada. Sería altamente hipercolesterolémica.
    Según Atkins, la dieta a base de grasas estimula la secreción de acetona y de movilizadores de las mismas, suprimiendo la sensación de hambre y provocando una disminución de peso. Como ejemplo, se fundamenta en la imposibilidad de que los lípidos se transformen en grasas de reserva sin un aporte glucídico. Su principio es el siguiente: "cuanto menor disponibilidad tenga el organismo de los combustibles más fáciles (alcohol e hidratos de carbono), más plenamente utilizará el combustible de almacenamiento: la grasa orgánica". "Hay que contar los hidratos de carbono en vez de las calorías. En este sentido, en estudios como los llevados a cabo por Yang & Van Itallie (1976) en sujetos obesos comparando una dieta mixta y una dieta con
    una alto contenido en grasa, ambas del mismo valor energético (800 kcal/día) durante 10 días, se observó una pérdida de peso de 278 g/día para la dieta mixta y 462 g/día para la cetógena. Pero la pérdida de grasa fue la misma para las dos dietas (165 g/día). La dieta con un alto contenido en grasas produjo una mayor pérdida de nitrógeno, además de una mayor pérdida de agua.
    Para Atkins "la insulina es la hormona responsable del incremento de peso", "la ingestión de azúcar o de cualquier hidrato de carbono, no hace sino agravar todavía más la insuficiencia de azúcar en la sangre, alterando el ya desequilibrado metabolismo insulínico". "El azúcar es el aditivo alimentario
    más peligroso del mundo. Nuestra adición más común: puro, blanco y mortífero".
    Es decir, considera a la obesidad un trastorno puramente metabólico común que se debe a los hidratos de carbono y olvida por completo que en el 90% de los casos, como ya hemos comentado, la obesidad es producida por un desbalance energético. Realmente, si analizamos esta dieta se observa que tiene una densidad de nutrientes muy baja y es muy pobre en fibra, por lo que el propio Atkins recomienda consumir megadosis de vitaminas y minerales, lo que el denomina "dieta supervitamínica" ya que las dosis diarias recomendadas no bastan, y la utilización de laxantes para paliar la falta de fibra.


    Dieta de Pemmington
    Permite un libre consumo de proteínas y lípidos con una baja ingesta de hidratos de carbono. Es esencialmente cárnica complementada con mantequilla y zumos de fruta.


    Dieta Lutz
    Limita los hidratos de carbono, aunque no de manera tan drástica como la dieta Atkins que los excluye totalmente, y aconseja consumir carnes y grasas sin limitaciones.
    Según Lutz el hombre se ha desarrollado como cazador y carnívoro durante milenios y, por tanto, su metabolismo se ha orientado hacia la nutrición animal por
    lo que nuestros enzimas digestivos no pueden haber evolucionado. Su obra se titula "Vivir sin pan" ya que, para Lutz, "el elevado consumo de hidratos de carbono al que nos hemos acostumbrado está en contra de nuestra fisiología, y con el consumo habitual de hoy en día se va a producir un exceso de glucosa que puede transformarse en grasa".

    Dieta de South Beach
    La dieta de South Beach fue creada por un cardiólogo Arthur Agatston y se basa en los planteamientos de la dieta Atkins, pero realizando menos restricciones. Según su creador esta dieta nos permite perder 3 kilos a la semana sin pasar hambre. Se divide en tres fases, en cada una de ellas existe un lista de alimentos permitidos y prohibidos. En la primera de ellas se excluyen pan, azúcar, arroz, frutas, etc, y poco a poco, en las siguientes fases se van introduciendo algunos de los alimentos restringidos, hasta llegar a la tercera fase, de mantenimiento, en la que la exclusión de alimentos es menor, esta última fase comienza cuando se ha alcanzado el peso ideal y se debe mantener de manera habitual. ¿Por qué las dietas cetogénicas suelen tener tantos seguidores?:
    Con estas dietas se puede comer casi todo lo que las demás prohíben y, por el contrario, se puede prescindir de todo aquello que hace a las dietas aburridas (verduras, ensaladas..) y poco palatables, ya que la grasa es el agente palatable por excelencia. El origen de la pérdida de peso provocada por estas dietas se debe principalmente a una gran pérdida de agua y a una disminución de las reservas de glucógeno, que también se almacena hidratado. Es bien sabido que en el ayuno o cuando la energía de la dieta deriva principalmente de grasa y proteínas existe una pérdida del glucógeno hepático y muscular, que además está hidratado, lo que hace que se pueda conseguir una importante pérdida de peso, de hasta 3 kilogramos, a expensas del mismo y de su agua de hidratación, aunque esta pérdida puede originar un estado de fatiga e incluso una deshidratación relativa. Otra causa de la posible pérdida de peso que producen es que, al cabo de unos días, conducen al aburrimiento entre sus consumidores, lo que hace que el sujeto autolimite el propio consumo de alimentos.
    Así, estudios realizados sobre personas sometidas a diferentes tipos de dietas, ricas en grasa o dietas mixtas, demostraron que la pérdida de grasa corporal era muy similar  y por tanto la rica en grasa no produce, como preconiza Atkins, mayor pérdida de la misma que una dieta mixta del mismo valor calórico, pero sí, por el contrario, una mayor pérdida de agua corporal.
    Dentro de los principales inconvenientes se encuentra que la dieta cetogénica implica una sobrecarga funcional muy importante para el hígado al producirse en esas circunstancias un gran aumento de la gluconeogénesis para poder suministrar la cantidad de glucosa mínima que el organismo requiere al no ingerir suficientes hidratos de carbono con la alimentación (Cabo, 1995). Pero este proceso va a dar lugar a la producción de una excreción considerable de residuos metabólicos provenientes de la combustión de grasa o desdoblamiento de proteí nas (alteraciones metabólicas: acidosis metabólicas). Otra consecuencia común de estas dietas es producir cetosis (aumento de concentración de cuerpos cetónicos en sangre y su eliminación por la orina y de acetona por el aire expirado), de ahí el nombre de dietas cetogénicas.
    Además, debido al contenido excesivo en grasa de la dieta, es muy frecuente que se produzca un aumento del colesterol sanguíneo, un aumento de ácido úrico y una sobrecarga renal de solutos, a la vez que una disminución en los niveles de potasio, lo que puede provocar indeseables arritmias cardíacas. También pueden originar déficits en varios nutrientes así como falta de fibra e incluso obstrucciones intestinales (Balabansky, 1985). Estas dietas son especialmente peligrosas durante el embarazo por que para el buen desarrollo del feto es muy necesario un metabolismo de hidratos de carbono adecuado.
    Se puede concluir que las dietas cetogénicas no tienen ninguna base científica sólida y sí muchos datos en contra de su utilización pues, además, no fomentan unos hábitos alimentarios correctos y, lo que es peor, se ha demostrado reiteradamente su fracaso en mantener la pérdida de peso lograda cuando se vuelve a la alimentación habitual, dando lugar a un efecto rebote, a veces pavoroso.

    Ampliar la noticia

    DIETAS RICAS EN HIDRATOS DE CARBONO SIN PROTEINAS NI GRASAS

    dietas Ricas en hidratos de carbono, sin proteína ni grasa
    Entre estas dietas se recogen: dieta del Dr. Hass, de Ornish, de Pritikin, saciante, detox, del arroz integral, del plátano, Plan F... Dieta del Dr. Haas
    Un 80% de la energía procede de los hidratos de carbono (cereales, legumbres, hortalizas y frutas) con bajo aporte calórico (excepto si se cae en la tentación de comer tartas, bombones, etc., lo que, por supuesto, invalidaría el sistema del Dr. Haas).
    Su consumo continuado puede ocasionar carencias vitamínicas y proteicas.


    Dieta de Ornish

    Limita al máximo las grasas, permitiendo que sólo un 10% de las calorías provengan de dicho nutriente, un 20% de las proteínas y un 70% de los hidratos de carbono.
    Se trata de una dieta prácticamente vegetariana, que elimina la carne y los derivados lácteos. Además, como aspecto controvertido prohíbe el consumo de pescados y nueces pero, por otra parte, considera necesaria la suplementación de la dieta con ω-3 para mejorar el perfil lipídico. No limita las calorías, promueve las comidas ricas en fibra y el ejercicio físico junto a la meditación.
    Dieta del Dr. Pritikin
    Dieta de hidratos de carbono extremadamente pobre en grasa, compuesta esencialmente de cereales integrales, frutas y verduras, etc. Sus principales limitaciones son no contener ácidos grasos poliinsaturados y aportar una cantidad de proteína escasa. Además de una dieta hipocalórica, el sistema Pritikin añade un programa adicional de ejercicio con lo que se puede conseguir una mayor pérdida de peso.
    En América, ha adquirido un gran éxito, hasta tal punto que algunos restaurantes ofertan "menús Pritikin" especiales para quienes desean también fuera de casa permanecer fieles a su dieta.
    Dentro de las dietas ricas en hidratos de carbono, también se encuentran las que se fundamentan en un elevado consumo de fibra como, por ejemplo, el Plan F, basado en cereales, legumbres, frutas y cereales o la dieta del plátano -que consiste en consumir 5 plátanos al día junto con leche desnatada, verduras, ensalada y carne de ave.

    Hay que tener en cuenta que un aporte excesivo de fibra puede provocar trastornos intestinales (flatulencia, diarrea) y fenómenos carenciales (disminución de la biodisponibilidad de determinados nutrientes como hierro y zinc). Otro problema de este tipo de dietas, aparte de las posibles carencias nutricionales, especialmente a nivel proteico, es que aunque los hidratos de carbono sacian rápidamente, enseguida se vuelve a tener hambre.

    Ampliar la noticia

    DIETAS RICAS EN PROTEINA, SIN HIDRATOS DE CARBONO NI GRASAS

    dietas Ricas en proteína, sin hidratos de carbono ni grasas
    En general, la reducción del valor calórico de la mayor parte de las dietas de adelgazamientov consiste en una limitación de su contenido en grasas, seguido de los hidratos de carbono, por lo que la mayor parte de dichas dietas tiene un porcentaje de proteínas superior a las dietas habituales. Pero, en concreto, hay un grupo de dietas que aportan cantidades más elevadas con objeto de evitar pérdidas de proteínas corporales.
    Se basan en el mayor efecto saciante de las proteínas e incluso en la posibilidad de que su exceso provoque la supresión del apetito al producir una movilización de cuerpos cetónicos. En general, los únicos alimentos permitidos son las carnes y pescados a la plancha junto con ensaladas y verduras. Pueden afectar al hígado y al riñón produciendo una sobrecarga.


    Dentro de estas dietas podemos mencionar: régimen de Scardale, dieta de Hollywood, de Cooley...


    Régimen de Scardale
    Inventada por el cardiólogo Hermann Tarnower, de Scardale, en el Estado de Nueva York, es una dieta en la que principalmente se eliminan las grasas. Se apoya en el consumo proteico y es, por tanto, un dieta hiperproteica a base de carne magra, frutas y verduras y, que prohíbe leche, pan, arroz, patatas y dulces. No se puede usar aceite como condimento; está totalmente prohibido el alcohol, leche o zumos de frutas; entre horas, se pueden tomar sólo zanahorias y apio en la cantidad que se desee; no se debe consumir patatas, pasta o pan común, dulces ni helados; el café y té se deben tomar sin azúcar.

    PERMITIDOS
    · Carnes magras: pollo –sin piel-, pavo, cordero, vaca y ternera.
    · Huevos
    · Pescados, blanco o azul: asado, cocido o, “incluso”, frito, si se
    hace con poco aceite.
    · Marisco
    · Rábanos, pepino, lechuga, berros, endibias, tomates, escarola,
    espárragos y espinacas.
    · Cítricos
    PROHIBIDOS
    · Todas las frutas que no sean cítricos: manzanas, plátanos, peras,
    uvas, melocotones, fresas,…
    · Embutidos: chorizo, salchichón, lomo, mortadelas, chopped,…
    · Legumbres: garbanzos, lentejas, alubias.
    · Chocolate, dulces, azúcar,…
    · Aceites, mantequillas, margarinas,…

    Dieta Cooley
    Permite el consumo de gran cantidad de proteínas, pero pocos hidratos de carbono y, a ser posible, nada de grasa lo que eliminaría el aporte de los ácidos grasos esenciales. La dieta contiene menos de 750 kcal durante 10 días, de las cuales el 50% provienen de las proteínas.


    Dieta de la USP (Universidad de Sao Paolo)

    A pesar de tener este nombre, dicha universidad no confirma la autoría de esta dieta. Se recomienda seguir una determinada combinación de alimentos durante dos semanas. Es una dieta con un elevadísimo contenido en proteína y apenas hidratos de carbono, así el jamón, los huevos y el café son los tres principales ingredientes.

    Dieta de la Zona
    Dieta hiperproteica, con un aporte limitado de hidratos de carbono. Existe un plan individualizado para la persona según su actividad física y su porcentaje de grasa en el cuerpo. El 40% de las calorías deben proceder de hidratos de carbono, 30% de grasas y 30% de proteínas.


    Dieta de la proteína líquida
    Esta dieta, que en Estados Unidos ocasionó más de 60 muertes, se basa en el consumo de una sustancia obtenida de la piel de vaca (hidrolizado de proteínas). La hidrólisis de proteínas da lugar a la liberación de los aminoácidos, pero una hidrólisis ácida destruye aminoácidos esenciales como el triptófano. No se sabe la causa certera de las muertes pero alteraciones, principalmente cardíacas, precedieron a las mismas.


    Dieta de los astronautas
    Esta dieta se hizo famosa a principios de los años 80. Es una dieta en polvo hiperproteica que se complementa con tabletas y polvos de vitaminas y minerales.

    Dieta de la última oportunidad
    Otra dieta hiperproteica, peligrosa, es la conocida como “the last chance diet” (la dieta de la última oportunidad), es muy parecida a la anterior y popularizada en América en los años 70, produjo al menos 46 muertes y aunque no fue posible determinar la causa concreta, si se encontraron alteraciones del ritmo cardiaco, taquicardias y fibrilaciones auriculares.
    Realmente, se ha demostrado que las dietas hiperproteicas causan una supresión del apetito debido a la movilización excesiva de grasa y a la formación de cuerpos cetónicos. También se ha demostrado que el elevado efecto termogénico de las proteínas, así como su bajo coeficiente de digestibilidad, reduce las calorías netas utilizables del alimento si se comparan con una dieta equilibrada del mismo contenido calórico. Este efecto producido por la ingestión proteica es debido principalmente al proceso digestivo así como a una energía extra requerida por el hígado para la metabolización de aminoácidos. Aunque desde este punto de vista las dietas hiperproteicas podrían ser válidas, es necesario tener en cuenta otros muchos factores: sobrecarga renal, riesgo potencial sobre el hígado, aumento de los niveles de ácido úrico y depósitos de cristales en las articulaciones, desbalance electrolítico o pérdida del tejido magro. Además, está demostrado que en mujeres postmenopáusicas se podrían acompañar de una disminución en la absorción de calcio, lo que podría contribuir a aumentar el riesgo de osteoporosis. Por otra parte, estas dietas, al disminuir al máximo el consumo de grasa se pueden considerar como poco placenteras.
    Finalmente, una dieta hiperproteica y a la vez hipercalórica no tendría ninguna utilidad en la pérdida de peso pues el exceso de proteínas se transforma en grasa en el hígado y se almacena en los depósitos adiposos, es decir, también contribuyen a un aumento de peso, efecto contrario al que se busca con ellas. En resumen, puede afirmarse que no existe ningún experimento serio que demuestre que la cantidad de grasa perdida dependa de la composición y no del déficit calórico de la dieta.

    Una estudio, recientemente publicado (Sacks FM y col 2009), sobre el efecto de las dietas con diferente proporción en lípidos, hidratos de carbono y proteínas confirma todo lo anteriormente indicado, no encontrándose diferencias significativas en ningún caso.

    Ampliar la noticia