• DIETAS DE ADELGAZAMIENTO

    dietas DE ADELGAZAMIENTO


    La obesidad, que afecta en los países industrializados a un número creciente de personas, da lugar a mayor riesgo de desarrollar gran variedad de alteraciones (enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, diabetes, hiperlipemias, litiasis, hipertensión, etc.) por lo que puede considerarse como uno de los problemas médicos más graves de las sociedades desarrolladas y, por supuesto, como tal hay que prevenirlo y tratarlo.


    La obesidad es consecuencia, en la inmensa mayoría de los casos, de un balance positivo entre la ingesta real de energía y el gasto. Por ello, cualquier programa efectivo de pérdida de peso debe de cumplir este requisito: dar la vuelta al balance, disminuyendo la ingesta y/o aumentando el gasto energético.


    Por otro lado, frecuentemente, el concepto de "gordos" y "delgados" tiene más connotaciones con la moda que con verdaderos riesgos médicos. La obsesión por adelgazar es una realidad en la sociedad actual, estamos invadidos por imágenes de “cuerpos perfectos” que invitan continuamente a reducir peso y emular al modelo. Esta presión social puede motivar en muchos casos, el que se sienta una especie de obligación de adelgazar. Así, perder peso ha dejado de ser un problema exclusivo de los obesos. Esta preocupación extendida y generalizada, incluso a aquellas personas que por su índice de masa corporal (IMC) pudieran considerarse con un peso normal o bajo, puede tener repercusiones para la salud. Por otra parte, esta obsesión ha provocado  una proliferación de dietas y remedios adelgazantes accesibles a cualquier persona y cuya utilización indiscriminada puede provocar a menudo serias complicaciones.


    En este sentido y después de publicada la primera edición de este libro, nuestro grupo con objeto de obtener información sobre estos aspectos publicó un trabajo sobre índice de masa corporal y deseo de perder peso (Núñez C y cols, 1998), cuyo resumen reproducimos a continuación.

    Con el fin de conocer si el deseo de perder peso responde a criterios de salud o si es únicamente una cuestión estética, se ha analizado la relación entre el índice de masa corporal (IMC), como indicador de obesidad, y algunas actitudes respecto al peso en un grupo de 254 mujeres aparentemente sanas de 14 a 55 años con diversas ocupaciones (estudiantes, amas de casa y mujeres que trabajan fuera del hogar) mediante un cuestionario diseñado para el estudio.

    Se han analizado igualmente los tipos de métodos usados para la pérdida voluntaria de peso, así como otros aspectos del adelgazamiento. La muestra fue clasificada según el IMC de cuatro grupos:


    Del total de mujeres estudiadas, sólo un 42% estaban satisfechas con su peso. De aquéllas con bajo peso, un 35% manifestaron descontento y, de éstas, un 69 % querían perder peso y sólo un 19% habían intentado aumentarlo. Entre mujeres con IMC adecuado, un 71% indicó no estar conforme con su peso deseando reducirlo un 95%. En el grupo de mujeres con sobrepeso, sólo un 13% se mostraron satisfechas y todas las restantes mostraron deseos de adelgazar. El tamaño y volumen de los muslos (28%), caderas (22%), nalgas (20%) y abdomen (19%) eran los que producían mayor descontento.


    Los métodos más habituales para reducir peso fueron: no comer entre horas (54%), realizar ejercicio físico (53%) y consumir dietas bajas en calorías (33%). Sólo un 19% afirmó acudir al especialista. El uso de laxantes (1,5%) y de otros productos de adelgazamiento (3,5%) fue minoritario.

    IMC
    Bajo peso <19 kg/m2
    Peso adecuado 19-25 kg/m2
    Sobrepeso >25 kg/m2
    obesidad >30 kg/m2

    Por otra parte, esta obsesión ha provocado una proliferación de dietas y remedios adelgazantes accesibles a cualquier persona y cuya utilización indiscriminada puede provocar a menudo serias complicaciones.


    Como ejemplo de esta propaganda y publicidad desbordada, todos los años durante muchos meses, y especialmente en primavera, revistas dedicadas fundamentalmente a la mujer incluyen páginas especiales e incluso números monográficos sobre el tema adelgazar.

    Aparecen igualmente numerosas revistas dedicadas exclusivamente al tema de perder peso. De igual manera, las librerías tienen secciones en las que la gran mayoría de los libros dedicados a la dietética son descripciones de dietas o remedios para adelgazar. Por último, no podemos olvidar el importante efecto que Internet, la mayor fuente de información en la actualidad, puede tener sobre este tema, son numerosos los portales así como los anuncios y reclamos publicitarios que sin ningún tipo de control y rigor aparecen en la red. Es frecuente encontrar frases del tipo: “pierde hasta 3 kg por semana”, “adelgaza 12 kg en dos semanas”....

    Con el fin de aclarar y/o contrarrestar estas informaciones y presiones tan generalizadas, es necesario hacer estudios serios sobre la efectividad o posibles peligros de las numerosísimas dietas que circulan accesibles a cualquier persona con el consiguiente riesgo que pudieran implicar.

    De ahí el interés de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) para que, dentro del estudio sobre "Dietas mágicas", se incluyera un amplio apartado dedicado a las de adelgazamiento ya que, como explica Bender (1994): "quizás donde más se engaña a la gente es en el campo del tratamiento de la obesidad. Hay millones de personas esperanzadas que siguen las dietas más increíbles y absurdas". De cualquier manera, aunque muchas de las que aquí   se comentan puedan hacer sonreír, hagámoslo con la mayor consideración ya que, en muchos casos, son consecuencia de una sociedad que nosotros también hemos
    contribuido a crear.

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    BASES NUTRICIONALES PARA UN CORRECTO ADELGAZAMIENTO

    Bases nutricionales para un correcto adelgazamiento


    El sobrepeso es un estado en el cual las reservas de energía, principalmente en forma de grasa, son excesivas respecto al peso adecuado, considerando éste como el que da lugar a una mayor expectativa de vida. El organismo humano no es una excepción a las leyes universales de la energética y esta situación sólo puede producirse cuando la cantidad de energía ingresada con la dieta es mayor que la gastada como actividad física, tasa metabólica basal y acción termogénica de los alimentos.


    Por tanto, y volviendo a la idea ya subrayada en la introducción de este capítulo, la situación de sobrepeso u obesidad no puede corregirse a menos que el balance se invierta, logrando que el gasto energético del individuo sea mayor que el ingreso (Garrow, 1988).

    SOBREPESO
    “Incremento del peso corporal (>10% adecuado) por encima de un estándar definido con relación a la altura”
    obesidad
    “Exceso de grasa corporal (>20% del adecuado) acumulada en el tejido adiposo como consecuencia de un balance positivo de energía”

    A modo de resumen, las características de una buena dieta para perder peso deben ser:


    Como señala Garrow (1994), si no se cumple el primer requisito, no se podrá reducir peso; si no se cumpliese el segundo de ellos, el resultado a largo plazo sería una malnutrición y, en caso de incumplirse el tercero, no se va a seguir la dieta.


    Por todo lo anteriormente comentado, las bases para el diseño de una dieta de adelgazamiento correcta debe tener en cuenta los siguientes aspectos:


    - Conocer la dieta habitual del individuo para poder establecer el déficit calórico según la ingesta previa de energía.
    - Conocer los hábitos alimentarios. Es importante la información sobre el status económico y familiar, el modelo usual de comidas y las preferencias y aversiones para poder hacer una elección específica de los alimentos ya que, cuanto más variada y parecida a la habitual del individuo sea la dieta, mejor será aceptada.
    - Orientar sobre el valor nutritivo de los alimentos.
    - Apoyo psicológico.

    PRINCIPIOS BÁSICOS  DE LAS dietas ADELGAZANTES


    1. Proporcionar menos energía que la necesaria para mantene el peso corporal
    2. Suministrar las proporciones adecuadas de todos los nutrientes

    3. Ser aceptable por los pacientes (palatable, asequible, etc)

    - Fragmentar la ingesta diaria. La distribución fragmentada en varias comidas del  total de alimentos que componen la dieta es muy importante. En primer lugar, para evitar períodos prolongados de ayuno que pudieran provocar  un hambre intensa, posibles atracones y comportamientos compulsivos. Una buena dieta es aquella en la que no se llega muy hambriento a la siguiente comida.

    Por otra parte, no se puede olvidar que el gasto por la acción termogénica de la dieta y por los procesos digestivo y metabólico, aunque proporcional a los alimentos que se ingieran, es superior si la ingesta total de energía se distribuye a lo largo del día. La base ineludible de una dieta de adelgazamiento es disminuir su contenido en grasa porque, automáticamente, se convertirá en hipocalórica ya que, como es sabido, el valor energético de la grasa es 2,25 veces mayor que el de las proteínas o hidratos de carbono.


    La formulación de una dieta de adelgazamiento, que debe tener menos energía pero igual concentración del resto de los nutrientes, no es fácil y requiere de experiencia e imaginación, por la dificultad que conlleva vehiculizar en una pequeña cantidad de alimentos todos los nutrientes y, por tanto, es necesario que los alimentos que formen parte de una dieta de adelgazamiento tengan una alta densidad de nutrientes, por  supuesto y suprimir o restringir el alcohol.

    Debido a que este tipo de alimentos son limitados y dada la necesidad de que estas dietas sean variadas para poder ser aceptadas, es en muchas  ocasiones necesario tener en cuenta la utilización de suplementos o complejos mineralvitamínicos personalizados para su diseño.

    En algunas ocasiones existen ayudas didácticas para conseguir la disminución de energía; por ejemplo la "Dieta de los Nutripoints" que se basa en evaluar todo lo que se come dándole una puntuación, los nutripoints, facilitando el diseño de la dieta hipocalórica. Según sus autores (Vaterbedian & Mathews, 1991), los alimentos con una alta densidad de nutrientes y pocas calorías, tienen muchos nutripoints positivos, mientras que el azúcar, alcohol o alimentos muy calóricos pero con baja densidad de nutrientes por unidad de energía tienen muchos nutripoints negativos.

    Es necesario compensar los nutripoints positivos y los negativos y alcanzar 100 al día. El ejercicio es un buen medio de prevenir la ganancia de peso. Aparte de su valor intrínseco (movilidad, agilidad, función cardiaca), un pequeño exceso en la ingesta puede ser compensado con un pequeño incremento de la actividad física.

    El valor del ejercicio es, sin embargo, controvertido para perder mucho peso aunque está bien establecido en el tratamiento de personas moderadamente  obesas con buena salud. Hay que  recordar, solamente, que el ejercicio es la otra gran variable en el gasto energético y que este gasto es proporcional a la duración del mismo y al peso del sujeto.

    Es decir, una persona con sobrepeso gasta más energía para una misma tasa de actividad que una delgada. Por otro lado, el ejercicio es la única forma en la que el individuo puede influir voluntariamente y sin necesidad de fármacos en el incremento del gasto.

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    Miedo a engordar

    Algunos antecedentes históricos del miedo a engordar


    Los cánones o patrones de belleza, variables y pasajeros, han respondido a motivos sociales y económicos. Así, por ejemplo, las mujeres ricas de antaño debían ser gordas para demostrar que no tenían por qué trabajar y que comían abundantemente. Hoy en día, en los países desarrollados, la obesidad provoca miles de muertes debido a enfermedades derivadas del exceso de peso. Y eso “no vende”.

    Lo que hoy tiene éxito y se vende es un cuerpo delgado, ágil y esbelto que demuestre a los demás que puede consumir alimentos escogidos y tiene tiempo suficiente para ir al gimnasio o hacer deporte. Distintos autores indican que siempre ha habido motivos ocultos detrás de cada prototipo de belleza: si se quería incrementar el índice de la natalidad el ideal de belleza se formaba con caderas anchas y senos grandes; si se quería ostentar la condición de clase social dominante se mostraba la gordura en tiempos de hambruna o crisis; si se quiere mostrar cuidado de la imagen, selección de alimentos, exaltación de la juventud y tiempo libre para cuidarse físicamente se muestra un cuerpo con unas dimensiones de 90-60-90 con cabellos rubios y aspecto frágil, o cuerpos delgados, casi infantiles; si se quiere mostrar dinamismo, fortaleza física, aventuras y exploraciones se presenta un cuerpo más musculoso y una tez más curtida.

    Parece ser que estos tres primeros modelos se han alternado en la historia,aunque quizá por distintos motivos y con leves variantes. El último es una variante del tercero, del contemporáneo, igual que existen otras variantes como el de la belleza tecnológica. Existe un modelo más, el postmoderno. El modelo  postmoderno parece haberse liberado de la estética para transformarse en bienestar físico, mental, intelectualidad y educación en valores. No obstante, el modelo postmoderno no se ha impuesto en la publicidad. Los ideales estéticos de hombres y mujeres han seguido unos pocos patrones, de modo que el hombre ideal de la Antigüedad grecolatina, el del Renacimiento y el contemporáneo son similares.

    Ahora bien, hablamos de unos pocos patrones en el ámbito de nuestra cultura, ya que si nos asomamos a otras quedaríamos atónitos ante el ideal de belleza que existe en cada una de ellas. Si en la antigua Grecia la dieta era un componente del arte del buen vivir, una técnica de la existencia cuyos secretos podían ser conocidos y practicados por cada persona en particular, en las sociedades contemporáneas el individuo suele ignorar los pilares de la dietética, una disciplina que fue convertida en un conjunto mecánico de instrucciones destinadas a evitar enfermedades y a conformar un cuerpo que responda estrictamente a los cánones del modelo hegemónico establecido por los medios de comunicación.

    Los antiguos no concibieron a la dieta como una obediencia ciega al saber de otro. Si bien se consideraba conveniente escuchar los consejos del médico, el aprendizaje adoptaba la forma de la persuasión: a la larga cada quien debía observarse a sí mismo y anotar qué alimento, qué bebida y qué ejercicio le resultaban más convenientes. Así fue como Platón distinguió dos tipos de médicos:
    los que son buenos para los esclavos y se limitan a prescribir dietas sin dar explicaciones, y los que se dirigen a los hombres libres, que conversan y dan razones mediante argumentos.


    El miedo a engordar podría describirse como un síndrome ligado a la cultura ya que parece limitarse a ciertas civilizaciones con características psicosociales semejantes.


    En la actualidad los factores que favorecen esa fobia a engordar prevalecen en las culturas occidentales o en las que están muy influidas por ellas. Pero hay distintos informes que sugieren que esta fobia no es un fenómeno moderno. Algunos señalan como la reina María de Escocia (1542-1587) y la emperatriz Isabel de Austria (1837-1898) podrían encontrarse entre las mujeres con esta fobia. Esta última tenía el enfermizo objetivo de mantener su peso en 50 kilos y su cintura de tan sólo 47 centímetros, con una altura de 1,72 metros.

    Ella misma inventó sus propias dietas para adelgazar consistentes en jugo de carne y algo de fruta, y en largas caminatas diarias de más de 10 kilómetros que agotaban a todas sus damas de compañía, que tenían que ser relevadas al poco tiempo. La fobia a engordar podría explicarse, en gran parte, por el desprecio de la obesidad, que no es exclusivo de las sociedades occidentales actuales. En la época medieval y en el contexto budista se consideraba que la obesidad era la consecuencia kármica de un fallo moral, mientras que en Europa el desprecio de la gordura se debía a que en la religión cristiana se consideraba pecado grave de glotonería. Los casos de anorexia del siglo XVI y anteriores se describían como la bendita anorexia ya que la restricción dietética se asociaba preferentemente con la vida religiosa.


    Los imperativos de salubridad del siglo XX, presentes en la preocupación por imponer una alimentación más ligera, han ido de la mano de un nuevo ideal de belleza. El imperativo de valerse de las dietas para adelgazar, producto de este cambio de mentalidad que comienza a observarse particularmente en el período de entreguerras, acaso sea uno de los medios de disciplina fundamentales de las sociedades contemporáneas y, en particular, de las mujeres menores de cuarenta años. Esta obsesión ha provocado una proliferación de dietas y remedios adelgazantes accesibles a cualquier persona y cuya utilización indiscriminada puede provocar a menudo serias complicaciones. La información de remedios y dietas para adelgazar se amplía día a día y procede de prensa, revistas especializadas y divulgativas, libros que tratan sobre el tema y también folletos publicitarios recogidos en herbolarios y farmacias.


    Antes de entrar a estudiar monográficamente este apartado, vamos a realizar una serie de consideraciones en cuanto a las dietas de adelgazamiento. El estado actual  de la ciencia nos indica, como ya se ha comentado, que una dieta de adelgazamiento ha de ser la consecuencia de un menor consumo calórico en relación con el gasto y hoy se sabe que debe conseguirse mediante una serie de condiciones:

    1. Que esta disminución ha de hacerse hasta alcanzar el peso adecuado y luego mantenerlo durante toda la vida. Es cierto que en esta afirmación cabe hacer dos matizaciones. La primera será que, lógicamente, la dietas de adelgazamiento serán de mayor intensidad en el período en el que se quiera perder peso para llegar al que corresponda de acuerdo con los índices marcados como, por ejemplo, el IMC. Ahora bien, una vez obtenido éste, la dieta de mantenimiento, aunque menos estricta, ha de ser para siempre, para ello se deben conseguir cambios permanentes en los hábitos alimentarios que ayuden a mantener el control del peso.

    2. Que el menor aporte calórico vaya acompañado de un incremento en la densidad de nutrientes, es decir, que la disminución de las calorías no suponga una concomitante disminución del resto de nutrientes, lo que originaría verdaderas carencias.


    3. Que la planificación de una dieta de adelgazamiento se realice sobre las bases del conocimiento de la ingesta calórica previa habitual del individuo al que va destinada. No hacer una valoración de la misma puede conducir a programar dietas cuyo contenido calórico sea mayor que el que se venía consumiendo. Es bien sabido que hay personas que mantienen sus condiciones ponderales con dietas de 4000 kcal mientras que otras no adelgazan con 1500 kcal.


    4. Que la dieta programada esté de acuerdo, hasta donde sea posible, con los hábitos alimentarios del individuo a quien va dirigida y produzca placer o, al menos, no debe producir rechazo lo que haría difícil su seguimiento, aún cuando es obvio que al ser la grasa el principal agente palatable y también la principal fuente de energía, la pérdida de placer puede llegar a dificultar la pérdida de peso.


    5. En algunos casos no es conveniente realizar una dieta de adelgazamiento, por ejemplo, en el proyecto HALE se vio que en el grupo de personas de edad estudiada, en principio, la pérdida de peso era predictiva de una menor supervivencia (Bogers RP y col, 2005).

    Por otro lado, a la hora de describir o criticar una dieta de adelgazamiento no se  puede olvidar el efecto psicológico de la misma, es decir, en muchas ocasiones actúa simplemente como un placebo. De hecho, algunas dietas, por supuesto sin decirlo, se basan en dicho efecto que, en definitiva, no es más que un truco- y en este caso  este calificativo no es necesariamente peyorativo- para lograr un adelgazamiento que sigue los principios de la termodinámica. Así, mediante una dieta repetitiva y monótona a base de una única clase de alimentos, se puede lograr disminuir la ingesta lo que, indudablemente, supondría un menor consumo de calorías pero, como ya se ha comentado, esta disminución iría acompañada de déficits o desequilibrios de los nutrientes necesarios dando lugar a estados carenciales y patologías.

    Este aspecto es el que básicamente va a ser analizado en la mayoría de las dietas que se van a describir en nuestro trabajo junto con la literatura de la que las mismas se rodean y a las pretendidas acciones fisiológicas con que tratan de sustituir los medios con los  que se llega a una disminución de la ingesta. En definitiva, lo que postulamos es que no haría falta seguir ninguna de estas dietas concretas y "con nombre propio" ya que un balance energético negativo y una dieta equilibrada en nutrientes es la única manera sensata y existente, hoy por Hoy, de disminuir y mantenerse en el peso adecuado.  Aunque en este apartado se van a Incluir las "fórmulas dietéticas" para adelgazar, éstas, lógicamente, encajan dentro del criterio científico básico disminuyendo  la ingesta calórica con un
    contenido en nutrientes adecuado, y por tanto, no tienen nada de mágicas. El problema de este tipo de preparados, como luego comentaremos, es la tendencia a que puedan dar lugar a un consumo prolongado, aunque la mayoría de ellas aconsejan que se consuman en ciclos, tratando de completarlos con las dietas habituales.


    Además, con este tipo de dietas no se logra cambiar o corregir unos hábitos alimentarios incorrectos que es, en definitiva, la mejor forma de disminuir de peso  definitivamente.


    De cualquier manera, todo lo que se ha dicho hasta aquí y lo que se comentará en este trabajo se refiere a personas sanas no obesas pues la obesidad es un trastorno clínico y, como tal, debe ser el especialista quien dirija al enfermo y el encargado de programar la dieta ajustada según las características del paciente.

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    Dieta de la zona

    ORIGEN Y AUTOR de la dieta de la zona
    Estados Unidos. El dr. Barry Sears, investigador del instituto tecnologico de Massachussets y de la Facultad de Medicina de Boston, bioquñimico y doctor en Medicina, es un pionero en el campo de la biotecnologia y trabajó durante años en la investigación y el desarrollo de medicamentos contra el cancer y las enfermedades coronarias. Sus investigaciones para combatir enfermedades como la diabetes o los desarreglos tiroidales le llevaron a concebir en el año 1995 su dieta. 

    PERDIDA DE PESO con la dieta de la zona: 

    Hasta 2 kilos por semana 

    DURANTE CUANTO TIEMPO  desarrollar la dieta de la zona

    Según su creador puede seguirse durante toda la vida, aunque debido a la carencia de nutrientes que presenta, no es recomendable hacerla durante más de un mes 

    EFECTO YOYÓ en la dieta de la zona

    Moderado 

    CONTROL MÉDICO en la dieta de la zona

    Rutinario 

    EN QUÉ CONSISTE la dieta de la zona

    Hay que equilibrar carbohidratos, proteínas y grasas en cada comida en una proporcion de 40, 30 y 30% para estar en la zona del pico de eficiencia energetica.

    Al ingerir más carbohidratos que proteínas, el cuerpo utiliza la grasa para transformala en energía diaria, y así se logra que el metabolismo se equilibre y se alcance el peso ideal. 

    CONTRAINDICACIONES de la dieta de la zona.

     

    • Puede resultar monotona ya que limita el consumo de alimentos tan tradicionales como el pan, arroz y patatas. La forma de cocinar son casi exclusivamente  ala plancha, al horno o al microondas.
    • El reto de combinar ciertos alimentos puede ser demasiado complejo
    • No existe ninguna comprobación cientifica de que la restricción de carbohidratos permita bajar de peso 

    VENTAJAS de la dieta de la zona

    • Se potencian las frutas y buena parte de los vegetales
    • Promueve una baja ingesta de grasas saturadas
    • Restringe el consumo de carbohidratos refinados, que son nutricionalmente pobres.

    QUE COMER con la dieta de la zona

    Entre los alimentos recomendados están: frutas, verduras, legumbres y pastas integrales, tofu, gluten, algas, levaadura de cerveza, soja, pollo, pavo, conejo, pescado azul, leche y yogur fermentados, aceite de oliva, aceitunas, mayonesa.

    Los alimentos tabú son azucar y harina refinada, miel, glucosa, patatas, carnes rojas, pescados que no sean azules, leche entera, quesos, mantequilla, margarina, alimentos fritos y congelados.

     

    MENÚ TIPO de la dieta de la zona

    Desayuno: Café o té, una tostada de pan integral con jamón y dos yogures desnados con cereales integrales.

    Media mañana:  Una pera o manzana, seis almendras o avellanas y un yogur de soja. 

    Comida:  Coliflor y brocoli con una cucharada de aceite de oliva y una fruta .

    Merienda:  Una barrita de régimen o una fruta

    Cena: Una pechuga de pollo o salmón a la plancha con una racion de pan integral y una fruta

     

     

     

     

     

     

     

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    Dieta del yogur

    ORIGEN Y AUTOR de la dieta del yogur

    • Desconocido. El yogur es uno de los alimentos más antiguos y probablemente originario de Asia. En el imperio romano tambien era un alimento muy apreciado. 

    PERDIDA DE PESO por la dieta del yogur

    • 2 kilos en 5 dias 

     

    DURANTE CUANTO TIEMPO hacer la dieta del yogur

    • 5 dias 

    EFECTO YOYÓ en la dieta del yogur

    • Rápido 

    CONTROL MÉDICO en la dieta del yogur

    • Rutinario

    EN QUE CONSISTE  la dieta del yogur

    En incluir yogur en la dieta, como un modo de disminuir el consumo calórico y el contenido graso procedente de otros alimentos. 

    CONTRAINDICACIONES de la dieta del yogur 

    • Dado su alto contenido en calcio y fosforo, no deben seguirla las personas con un colesterol alto, calculos renales ni problemas hepáticos
    • Puede producir trastornos digestivos
    • No es una dieta equilibrada 

    VENTAJAS de la dieta del yogur

    • El yogur reconstruye la flora intestinal, regula el transito  intestinal y favorece la absorción de grasas
    • Permite un marcado descenso de peso en pocos dias 

    MENU TIPO de la dieta del  yogur

    • Desayuno:   Un café edulcorado y dos yogures desnatados con trozos de fruta del tiempo.
    • Media mañana :   Una infusión y una tostada con queso dietetico  
    • Comida:    50 g de arroz hervido aderezado con una salsa de yogur natural y rebollino picado, y mejillones al vapor con salsa de tomate y pimiento.
    • Cena:    Carne magra o pescado(100 g) y una ensalada verde aderezada con yogur y menta, ademas de una pieza de fruta.


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    Dieta de las verduras

    ORIGEN Y AUTOR de la dieta de las verduras

    Desconocido. Esta dieta pertenece a la corriente del vegetatarianismo. Aunque admite el consumo de huevos y lácteos, es estricta en cuanto a la indicación de no cocinar el resto de alimentos para mantener todas sus propiedades. 

    PERDIDA DE PESO con la dieta de las verduras

    De 4 a 5 kilos 

    DURANTE CUENTO TIEMPO tomar la dieta de las verduras

    Una semana 

    EFECTO YOYO de la dieta de las verduras

    Rápido 

    CONTROL MÉDICO en la dieta de las verduras

    Necesario 

    EN QUE CONSISTE la dieta de las verduras

    La dieta vegetariana “crudívora” aporta una gran cantidad de fibra que ayuda a eliminar toxinas y a perder peso, además de no contener grasas. Al ser una dieta hipocalórica permite adelgazar rapidamente. 

    CONTRAINDICACIONES de la dieta de las verduras

    • Es una dieta desequilibrada que no debe seguirse durante más tiempo del indicado, ya que podria generar importantes carencias nutricionales
    • Puede ocasionar trastornos gástricos 

    VENTAJAS de la dieta de las verduras

    • Las frutas y verduras aportan gran cantidad de nutrientes de alto valor biológico
    • Es una dieta depurativa, que además ayuda a bajar de peso rápidamente 

    QUE COMER con la dieta de las verduras

    Frutas y verduras que no necesitan coccion para ser consumidas, por ejemplo tomates, pepinos, apio, zanahorias, remolacha, berros, puntas de espárragos trigueros, cebollas, rabanitos, quisantes, espinacas, cogollos, pimientos verdes y rojos, puerros, nabos…

    MENÚ TIPO de la dieta de las verduras

    desayuno :  Café, té o infusión, un yogur desnatado y una fruta del tiempo

    Media mañana:  fruta con queso dietético

    Comida      Verduras crudas aliñadas con una cucharada de aceite de oliva y limón, una taza de brotes de soja y un huevo duro, ademas de una fruta a eleccion.

    Merienda   Café o té, una tostada con queso dietético y una pieza de fruta a elección

    Cena    Ensalada verde, tomates con ajo y perejil y una rebanada de pan integral. De postre un yogur.

     

     

     

     

     

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    Dieta de la uva

    ORIGEN Y AUTOR

     

    Estados Unidos. Johanna Brandt, una naturópata de origen sudafricano publicó en 1929 el libro, la cura de la uva, después de haber sentido como ella misma expresó una iluminación divina según la cual es consumo de uvas podia curar casi todas las enfermedades incluido el cancer

     

    PERDIDA DE PESO

     

    Hasta 1 kilo por dia

     

    EFECTO YOYO

     

    Rápido

     

    CONTROL MEDICO

     

    Necesario

     

    EN QUE CONSISTE

     

    Se hace un semiayuno con una dieta diurética que resulta depuurativa y hace perder líquido y por lo tanto peso.

     

    CONTRAINDICACIONES

     

    • Es aburrida
    • Resulta desequlibrada, no posee todos los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo y carece de cualquier base cientifica
    • Puede producir trastirnos digestivos
    • Los diabéticos no pueden seguirla

     

    VENTAJAS

     

    • Tiene un alto contenido en potasio
    • Ayuda a evitar la retención de líquidos
    • La piel de la uva contiene taninos y sustancias con una accion estimulante de la circulación que contribuyen a mejorar la oxigenacion de las celulas del cuerpo
    • La uva contiene un tipo especial de glucosa que facilita el drenaje de las toxinas hepaticas

     

    QUE COMER

     

    Hasta dos kilos de uvas al dia

     

    MENU TIPO

     

    Desayuno, comida, merienda y cena

     

    Uvas e infusión

     

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