• DIETAS HIPOCALORICAS DESEQUILIBRADAS

    dietas Hipocalóricas desequilibradas
    Hay una serie de dietas, con nombre propio que, de hecho, contienen un bajo contenido en energía y son desequilibradas.
    Entre ellas se encuentran las dietas de: la clínica Mayo, toma la mitad, Victoria Principal, gourmet, cura Waerland, dieta cero o ayuno terapéutico.

    Dieta de la Clínica Mayo

    En primer lugar, hay que señalar que esta dieta no tiene nada que ver con la prestigiosa clínica, pero utiliza su nombre con el fin de obtener prestigio y seriedad. Es muy baja en calorías: aporta 600-800 kcal y se caracteriza por un elevado consumo de huevos (de 4 a 6 al día) y la exclusión absoluta de productos lácteos. El menú tipo de esta dieta consistiría en un desayuno compuesto por té o café, un pomelo y dos huevos duros (1ª semana) y una tostada (2ª semana). Las comidas se componen de 2 huevos duros o carne con verdura (apio, tomates y pepinos). El té y café son las únicas bebidas autorizadas.
    Es una dieta muy desequilibrada que puede provocar un grave déficit de calcio, ya que no llega a cubrir ni siquiera el 30% de las ingestas recomendadas (IR). Por supuesto tampoco sería recomendable para personas con elevados niveles de colesterol.
    Dieta toma la mitad
    Tras un lema tan simple como es "coma la mitad", mucha gente ha adelgazado pero, al mismo tiempo, ha reducido a la mitad las ingestas de todos los nutrientes, lo que a largo plazo podría conducir a numerosos déficits. Se ha comprobado que con menos de 2000 kcal es poco probable que se puedan cubrir las IR para muchos nutrientes. El consumo prolongado de este tipo de dieta debería ir siempre acompañado de una suplementación vitamínica y mineral.
    Dieta de Victoria Principal
    Programada para siete días, y con el fin de perder 4-5 kg, es una dieta muy baja en calorías pues está compuesta de ensaladas. Su autora, una conocida actriz de cine cuyos conocimientos en nutrición desconocemos, aconseja no realizar la dieta durante la menstruación.
    Dieta gourmet
    Inspirada en la dieta mediterránea y diseñada por un grupo de dietistas y cocineros de un centro de salud y belleza italiano, ha sido elaborada con la intención de hacer adelgazar a sus clientes sin excesivos sacrificios. Puede definirse como una dieta hipocalórica para paladares exquisitos, diseñada a base de ensaladas exóticas, pollo a la sal, mariscos, ensalada de carne de cangrejos, carpacho de carne cruda al apio blanco, etc. No hay que abusar del pan (40 g/día, 10 palitos o 8 biscotes) y consumir raciones pequeñas. Sus creadores afirman que con un poco de ejercicio y estas exquisiteces se podrán perder hasta 4 kilos en una semana.  Como es comprensible, el factor económico juega un papel fundamental en esta dieta no sólo por el precio de sus ingredientes, sino también por el coste del curso acelerado de cocina que deberán hacer muchas personas antes de comenzar a realizarla.
    La cura Waerland
    Una cura de hambre muy drástica es la que propone Ake Waerland, algunos autores la denominan como "sauna para el estomago y el intestino", y que
    consiste en que durante dos días no se puede tomar otra cosa que agua fresca de manantial, patatas, apio, semillas de lino y hortalizas. Supone un consumo
    calórico total que no supera las 600 kcal.
    Dieta cero o ayuno terapéutico
    La dieta hipocalórica extrema sería la dieta cero en la que, como su nombre indica, no hay que comer nada, habitualmente conocida como ayuno terapéutico o ayuno total. Podría considerarse como un método verdaderamente heroico para perder peso y, aunque su eficacia es indudable en sujetos con obesidad mórbida, puede resultar peligroso e incluso mortal, como consecuencia de pérdidas proteicas y de electrolitos. Existen casos en la literatura de muertes por ayunos prolongados causadas por una debilidad del músculo cardíaco (Garrow, 1988) por lo que, por supuesto, es una medida que nadie debería de adoptar sin la consulta del especialista. Sin embargo,

    un estudio reciente demuestra que más de un 5% de las mujeres americanas utilizan el ayuno drástico cuando quieren perder peso (Serdula y col, 1994).
    Por otra parte, en el ayuno, la rápida disminución de peso que se produce es consecuencia de una pérdida de masa magra junto a la grasa en la primera etapa. Además, se ha comprobado que, en personas obesas, la ganancia de peso al suspender el tratamiento es muy rápida (Bouchard, 1991).
    El ayuno total, cuando se realice, debe ser siempre sin privación de agua pues aunque el ser humano puede afrontar hasta 60 ó 70 días sin consumir alimentos, sin agua la muerte se produce en pocos días (Grande Covián, 1993). A continuación, se resumen los efectos secundarios de una restricción energética drástica:

    TRASTORNOS
    METABÓLICOS
    Cetosis
    Crisis de gota
    Acidosis láctica
    ALTERACIONES
    GASTROINTESTINALES
    Náuseas
    Vómitos
    Diarreas
    ALTERACIONES
    CARDIOCIRCULATORIAS
    Arritmias
    Hipotensión ortostática
    TRASTORNOS NEUROPSÍQUICOS
    Intolerancia al frío
    Insomnio
    Ansiedad
    Irritabilidad
    Depresión
    Distorsión de la imagen corporal
    ALTERACIONES
    DERMATOLÓGICAS
    Sequedad del pelo
    Fragilidad de uñas
    Pérdida de cabello
    Efectos secundarios de una reducción energética drástica:

    En general, las dietas hipocalóricas, si son desequilibradas, no son inofensivas, pueden dar lugar a una serie de alteraciones. Provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular (NIH, 1993). Por otro lado, suelen ser monótonas y su principal peligro es que es muy difícil cubrir las necesidades de todos los nutrientes consumiendo menos calorías de las necesarias (Fishler & Drenick, 1987). Además, es bien sabido que al reducir la cantidad de energía, el organismo también reduce su gasto metabólico basal. También se ha demostrado que las dietas con un contenido muy bajo en calorías pueden ocasionar una hipoglucemia reactiva e intolerancia a la glucosa cuando los sujetos son sometidos a una sobrecarga de la misma, e incluso complicaciones más serias como arritmias cardiacas (NIH, 1993). Otras complicaciones pueden ser problemas gastrointestinales, malestar
    general, mareos, intolerancia al frío, sequedad en la piel, caída del pelo, contracturas musculares, amenorrea, insomnio, ansiedad, irritabilidad y depresión.
    Otro problema del consumo de dietas hipocalóricas es que su utilización de modo crónico es un factor de riesgo para la aparición de trastornos alimentarios tan frecuentes en nuestras sociedades desarrolladas como la anorexia nerviosa y la bulimia (Story et al, 1991).

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