Aprender a comer, un ejercicio sano y divertido
Los niños deben aprender, como tantas otras cosas en la vida, a comer bien. Si desde pequeños les acostumbramos a probar todo tipo de alimentos, a disfrutar con las frutas y verduras, a no abusar de las grasas y los dulces, es mucho más probable que, de adultos, lleven una dieta sana. Su salud lo agradecerá.
Uno de los principales aspectos que hay que inculcar a los pequeños es que comer es una forma de disfrutar y divertirse. Aunque haya niños inapetentes que, más bien, parecen sufrir en cuanto se sientan a la mesa, y comen más bien por necesidad que por placer. Convertir la comida en un momento divertido, que compartir con la familia o amigos, y experimentar con los platos y alimentos, jugando con los colores y sabores, es la primera tarea.
El desayuno es el comienzo de la jornada, y nada mejor que enseñar a los pequeños que, tras la noche durmiendo, hay que recargar las pilas para tener un buen día. Leche, cereales, fruta, incluso un huevo revuelto aportan lo necesario para afrontar la jornada escolar.
El resto del día, hay que comer alimentos muy variados: necesitamos más de 40 vitaminas diarias, así que como no hay ninguno que las contenga todas, hay que jugar a mezclarlos todos. Verduras, hortalizas, legumbres, pasta, cereales, carne, pescado, fruta, leche… Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía: al menos la mitad de las calorías de la dieta deben proceder del arroz, la pasta, patatas, pan, cereales… No está de más que en todas las comidas del día esté presente alguno de estos alimentos.
También debe abundar la fruta y verdura, cinco raciones diarias es lo mejor: un zumo en el desayuno, una manzana para almorzar, verdura en la comida y la cena y plátano para merendar. Ya está, así tenemos muchas vitaminas y fibra.
Las grasas suelen aportar sabor, a qué niño no le gustan los fritos o rebozados, la mantequilla, los bollos… pero no se debe abusar, si lo han tomado en la comida, mejor cenan algo más ligero. Cocinar a la plancha las carnes y pescados, y elegirlos magros o azules –cuya grasa sí es buena para el colesterol- y proponer para merendar un bocadillo de fiambre de pavo, o jamón Cork, son otra receta para reducir los lípidos. Lo agradecerá el organismo, que además no se quejará mostrando unos kilos de más en la báscula.
Y todo esto hay que regarlo bien. La mitad del peso del cuerpo humano procede del agua, por eso hay que beber por lo menos un litro y medio de líquido al día, sobre todo si hace calor o practican algún deporte. El agua fresca es lo mejor, pero también los zumos de frutas, la leche y refrescos sin demasiada azúcar ni gases.
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